
El branding contribuye al ROI porque construye una base de confianza y reconocimiento que reduce la resistencia del público a comprar. Cuando una marca es clara, coherente y profesional, las personas la identifican más rápido y confían en ella, lo que hace que las campañas publicitarias sean más efectivas y requieran menos inversión para lograr resultados. En otras palabras, un buen branding mejora la percepción de valor y aumenta la probabilidad de conversión, impactando directamente en el retorno de la inversión.

